Miedo

No todos viviremos de hablar en público, y si no jugamos un papel de liderazgo en nuestra vida, quizá sólo tengamos que hacerlo unas pocas veces, porque nadie está exento de hacerlo al menos una vez en su vida sin importar qué tan amplia o escasa sea su habilidad oratoria.

¿Por qué nos da temor hablar en público?

El miedo es una emoción que nos avisa que existe un riesgo que puede ser peligroso para nosotros, por ello, es la emoción más frecuente en quien va a hablar en público. Puede ir desde un moderado temor a equivocarnos y quedar expuestos, que se manifiesta con temblor de manos o leve resequedad de boca, hasta el conocido “pánico escénico” que entorpece nuestra dicción, paraliza nuestra lengua, borra nuestra memoria, dobla nuestras piernas y da al traste con nuestra mejor intención de hablar en público para exponer algo de valor o interés sin importar lo mucho que quisiéramos hacerlo bien.

Es justo conocer este hecho para saber que experimentar miedo no es garantía de que no podremos hacerlo o que seremos pésimos en el arte de la oratoria, así como ser expertos en oratoria no avala que todo saldrá bien en el curso o conferencia que tenemos entre manos, pues un mismo curso puede resultar pésimo o excelente de acuerdo con nuestra preparación previa. Visto de esta manera, el miedo a hablar en público, es sólo una advertencia de que algo puede salir mal, pero que se supera con la capacitación oportuna y adecuada del orador.

Ahora bien, si jugamos algún puesto de liderazgo en el curso de nuestra vida social o profesional, es del todo importante vencer el temor y la resistencia interna a quedar expuestos al hablar en público pues el miedo acalla el liderazgo, porque lo enfría, lo paraliza y le impide tomar decisiones.

El miedo que experimenta el orador antes de hablar en público no desaparece nunca, pero se vuelve cada vez más controlable gracias a la práctica y a las técnicas que se hayan aprendido.

Tener una dicción clara, un adecuado manejo de la voz, un material didáctico atractivo y sencillo de manejar, son entre otras muchas, magníficas recomendaciones de quien nos capacita para hablar en público con éxito y, seguirlas, simplifica mucho esa emoción inicial de temor escénico que experimentamos antes de pararnos frente a un auditorio.