Importancia

Somos seres que pensamos, deseamos y sentimos, y que necesitamos externar esos pensamientos, deseos o sentimientos a otros por medio del lenguaje.

Aquí radica la importancia de aprender a hablar en público, pues hablar en público es hablar a otro, esto es, hacer públicas nuestras ideas, conocimientos, opiniones o proyectos, y a pesar de que todos tenemos algo importante qué decir, no todos nos preparamos cabalmente para hacerlo. Olvidamos que al hablar en público, esto es al hablarle a los demás, tan importante es saber qué decir, como saber decirlo y esa es una razón de peso por la que nuestro liderazgo personal, nuestro poder de exponer y convencer a la gente se diluya y tienda a desaparecer.

A pesar de que hablar en público es una necesidad humana a la que nos enfrentamos desde muy pequeños, no existe en nuestra educación formal un programa que incluya algún curso de oratoria que nos habilite desde niños para hablar en público con fluidez, pues cuando mejor podríamos aprender técnicas que nos ayudaran a hablar con dicción óptima o enriquecieran el manejo de nuestra voz, es cuando aprendemos a utilizar el lenguaje como vía lógica de expresión.

Un curso gradual de Oratoria impartido de manera simultánea a nuestra educación primaria, nos metería de forma natural y sencilla en el apasionante mundo de la retórica. Sin embargo, los maestros suelen creer que obligando a sus jóvenes alumnos a hablar en público acerca de un tema que no les resulta significativo, están capacitando a los futuros líderes del mundo, sin advertir que el liderazgo genuino se alimenta en los niños a base de confianza en sí mismos y en sus capacidades.

Desde pequeños, habríamos de aprender que aunque es normal un cierto nerviosismo al hablar en público, el auditorio no es nuestro principal enemigo, sino el miedo, la falta de objetivos o una pobre capacitación oratoria.